Vigo,
Martes, 19 Noviembre, 2013
Isabel Casares San José - Martí
Presidenta de Casares, Asesoría Actuarial y de Riesgos

El empresario debe saber qué riesgos corre para diseñar su programa de seguros

Isabel Casares San José-Martí, Presidenta de Casares, Asesoría Actuarial y de Riesgos realizó una exposición sobre el proceso de gestión de riesgos y seguros en las empresas.

Comenzó su intervención explicando la esencia de la gerencia de riesgos en sus diferentes fases: identificación, evaluación y transferencia, ya que “del análisis global de la empresa se decidirá qué riesgos no se desea asumir”.

Realizó una visión global de la Gerencia de Riesgos, dividiéndola en cuatro áreas: el conocimiento de la organización, el control interno de los riesgos, las amenazas que éstos pueden provocar en la empresa y el tratamiento que se les debe dar.

Partiendo de su convencimiento de que el primer objetivo que debe tener el empresario es elaborar el “Informe de Gestión de Riesgos”, detalló las diferentes etapas para configurarlo. La comprensión del riesgo sería la primera fase de trabajo, de la que se derivarían dos manuales: uno que detallase el esquema del negocio y otro la política de riesgos. La segunda etapa sería la elaboración del mapa de riesgos, y a continuación el análisis de las pólizas, obteniéndose los respectivos manuales de mapa de riesgos y mapa de pólizas. La cuarta fase se correspondería con el análisis de la adecuación de los controles internos y de las pólizas suscritas a los riesgos identificados, lo que originaría un manual de casamiento del mapa de riesgos con el de pólizas. La siguiente etapa constituiría el Plan de Reducción, para concluir el proceso con la elaboración del “Informe de Gestión de Riesgos”.

Explicó también los métodos de identificación de los riesgos, que pasan por el análisis del entorno externo de la empresa, los riesgos internos de la empresa, y los riesgos operacionales. Repasó a continuación la principal clasificación de riesgos asegurables: Riesgos de la naturaleza y biológicos, riesgos tecnológicos y tradicionales, riesgos de transporte, riesgos personales, riesgos de responsabilidad civil, riesgos político-sociales o antisociales y riesgos financieros y comerciales.

En cuanto a la elaboración de los “mapas de riesgo” Casares detallaba que estos gráficos, independientemente de su diseño, y basándose en los objetivos que persigue la empresa, medirían la frecuencia e intensidad de cada riesgo. Esta representación debe recoger la cuantificación del “apetito riesgo” definido éste como nivel aceptable de variación en relación a la concesión de un objetivo; el nivel de “tolerancia al riesgo”, que es la cantidad máxima de riesgo que una empresa estaría dispuesta a aceptar para lograr su objetivo, y la “capacidad de riesgo”, que hace referencia a la cantidad y tipo de riesgo máximo que la organización sería capaz de soportar.

En lo referido al método cuantitativo de evaluación de los riesgos, la invitada recordaba que es el resultado de dividir el producto de la probabilidad de ocurrencia, el coeficiente de exposición y el coeficiente de intensidad entre el coeficiente de seguridad.

Con este análisis detallado lo que se persigue es que también el propio gerente de la empresa entienda por qué contrata determinadas coberturas para la trasferencia de algunos de sus riesgos y que pueda decidir parte de los condicionados de las pólizas en función a la capacidad económica de la empresa.

El aporte documental generado en el “Informe de Gestión de Riesgos” se debe extraer del análisis del mapa de riesgos, elaborado riesgo a riesgo, por áreas, por responsables y por mecanismos de control, con instrumentos que detallen el ciclo de la actividad, los objetivos de la actividad de la empresa, los riesgos, la normativa que afecta al riesgo, el control para cubrir el riesgo, la periodicidad en la revisión del control interno, y la responsabilidad del control.

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